La construcción a mano es más lenta y cuesta más por metro que la extrusión. Esto es lo que aporta y el punto en que un molde pasa a ser la respuesta más barata.
Hay dos formas de fabricar una manguera de goma. La primera es extrusión: el compuesto se empuja por una hilera y forma un tubo de sección constante, que es rápido y barato pero se limita a una pared uniforme. El segundo es construcción a mano: un operario envuelve lámina de goma sin curar alrededor de un mandril o núcleo, capa a capa, y después el conjunto se vulcaniza en autoclave o prensa.
El EPDM enrollado a mano es el segundo método. Es más lento y exige manos entrenadas, así que cuesta más por metro, y por eso se reserva a los trabajos donde la extrusión no puede.
A la extrusión le cuesta mantener una pared gruesa sin deformación ni porosidad. El enrollado construye esa pared por capas, así que el espesor se controla y el resultado es denso.
Diámetros escalonados, tramos cónicos, extremos abocardados, radios muy cerrados y perfiles asimétricos son todos viables cuando la pieza se construye a mano sobre un núcleo conformado.
Entre las capas de goma se pueden colocar capas de tejido o hilo, por ejemplo un refuerzo que termina antes del extremo para que la manguera aún se estire sobre una espiga. La extrusión no permite colocar el refuerzo de forma selectiva.
La extrusión necesita una hilera. La construcción a mano suele necesitar solo un núcleo, que se puede fabricar rápido y barato para un pedido de prueba. Por eso el enrollado a mano es habitual en primeras series y en piezas que quizá nunca lleguen a volumen alto.
La pregunta correcta no es cuál es mejor, sino a qué volumen tiene sentido pasar de la construcción a mano al molde. Con gusto cotizamos ambas para que vea el punto de cruce con su cantidad.
Envíe un plano, una foto con una regla o la muestra antigua. Respondemos con precio, plazo y las preguntas que necesitamos respondidas.